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jueves, 11 de febrero de 2010

Sobre el monetarismo y las cosas que me molestan

Me iba a poner a escribir un post mucho más técnico sobre la oferta de dinero y la inflación. Pero la verdad es que no quiero dejar de aprovechar un ejemplo muy ilustrativo del tipo de cosas que me molestan de nuestros policymakers.

Que no nos vengan desde ningún rincón monetarista a decirnos que el problema es la expansión monetaria y que entonces hay que achicar salarios, achicar jubilaciones y los ingresos de la sociedad"
(¡pongo un link de un diario de Neuquén porque soy re federal!)

Si hay algo que me molesta sobremanera es que los prejuicios ideológicos condicionen de forma demasiado determinante la capacidad de tomar medidas de política económica/social/educativa/cultural/loquesea.

CFK debería saber que la discusión con los monetariastas es muy vieja y, al menos en este sentido, está bastante agotada. Esa frase contra el "rincón monetarista" es digna de un Aldo Ferrer de los 70’s. Estoy cansado de las frases y las discusiones anacrónicas; las decisiones de política de un gobierno no pueden estar guiadas por frases hechas de la década del ’60. Lo que más me molesta de nuestros gobernantes es que están tan cegados ideológicamente que llevan al extremo cualquier argumento que no esté estrictamente alineado con su pensamiento, que terminan deslegitimando aún aquellos que en condiciones normales podrían ser razonables.

Como decir que la inflación es producto del aumento de la oferta de dinero es de “neoliberal” y de “monetarista”, entonces hay que hacer de cuenta que la relación Dinero-Inflación es totalmente espuria. Entonces emitir dinero es totalmente inocuo en cualquier situación, y el que diga lo contrario es un vendepatria neoliberal y cipayo. ¿Cuál es el sustento detrás de este razonamiento?

¡Está claro! Si Friedman, que es un monetarista fascista, adalid del imperio, dijo que el motivo principal que causa la inflación en las economías competitivas se vincula con el stock de dinero en circulación, entonces tiene que ser cierto que la relación entre inflación y variación de la oferta de dinero es 0.

Esquemáticamente:

(Friedman dijo que inflación y dinero están relacionadas)

Y

(Friedman es un guerrero del neoliberalismo)

ENTONCES

(inflación y dinero son independientes).


Por otro lado, Argentina está llena de empresarios malos. Si hay inflación debe ser porque los empresarios malos quieren robarle el salario a los trabajadores. Decir que la inflación en una economía medianamente competitiva es un fenómeno de mercado (es decir, no hay alguien que decide que haya inflación, sino que se da por la propia dinámica del mercado) es, otra vez, de vendepatria neoliberal y cipayo.


Este tipo de argumentos nos llevan a pensar que hay que agarrar los diez puntos principales del Consenso de Washington, elevarlos a la -1 y hacer política con los resultados, siempre. Que algo se haya hecho en los 90's es un argumento más que suficiente para cambiarlo.

Que quede claro: desacelerar el crecimiento de la oferta monetaria no implica “achicar salarios, jubilaciones y los ingresos de la sociedad”. La inflación SI achica salarios y jubilaciones. Y, a ver, los salarios en términos reales no van a crecer porque aumentes la cantidad de dinero. No, por lo menos, en el mediano plazo. Los salarios pueden crecer porque crece el producto o porque se redistribuye mejor y ambas cosas van a suceder con mayor probabilidad si no hay inflación. Cuando un país restringe la oferta de crédito para que no haya inflación está pensando en cuidar los ingresos reales de la gente en el mediano plazo. Eso, estructuralmente, es cuidar "los ingresos de la sociedad".


No hay que ser monetarista para creer que cuando la oferta monetaria crece al 28% anual y el desempleo está cerca de su nivel estructural (mediados de ’08), es muy probable que tengas inflación. Si tu PBI real crece al 8 y tu oferta de dinero crece al 28, es muy probable que tengas inflación. Cuando la oferta de dinero crece a una tasa que, bajo ningún punto de vista, puede ser alcanzada por la demanda de dinero, es muy probable que tengas un exceso de oferta de dinero y, lamentablemente, es muy probable que eso genere una pérdida de valor de la moneda respecto del resto de las cosas. Eso se llama inflación.

Claro, en el 2003 M2 crecía al 30, 35% y no teníamos inflación. Bueno, teníamos un desempleo de 25 puntos y una utilización de la capacidad que no llegaba al 70%. En ese contexto podés regalar billetes de $100 envueltos en sobres hechas de billetes de $50 por la calle y presumiblemente no generes inflación.

Cuando tenés persistentemente tasas de interés reales negativas, siendo que la economía está más allá de la utilización plena de sus recursos (2007, 2008), es muy, muy probable que tengas inflación. Cuando la Reserva Federal ve que los mercados de recursos de producción (trabajo, capital) están muy tensos y que la inflación empieza a acelerarse lo que hace es subir su tasa de interés de referencia. ¿Cómo lo hace? Reduciendo la oferta de dinero. Explíquenle a Paul Volker que la cantidad de dinero no tiene efecto sobre los precios. Explíquenselo a Alfonsín.

La solución para frenar la inflación, nos instruye CFK, es aumentar la oferta de bienes, para lo cual, nos dice, hay que aumentar la inversión. En el largo plazo concuerdo en un 100%. En el corto plazo, nos dirá Keynes, un aumento de la inversión repercute directamente sobre la demanda agregada. Y si en el corto plazo la oferta está razonablemente rígida, entonces probablemente la oferta planeada de bienes sea menor a su demanda, empecemos a sobreutilizar recursos y tengamos más inflación.

¿Esto significa que no hay que invertir? NO. Significa que hay que entender que hay condiciones que generan inflación y que hay que corregirlas, a pesar de parecer un neoliberal, fascista y vendepatria. Cuando tu oferta monetaria crece al 30%, el gasto nominal del gobierno crece al 50%, el desempleo está cerca de su mínimo estructural y la utilización de la capacidad en algunas industrias llega al 98.5%, entonces vas a tener inflación, se hagan o no se hagan inversiones; y si realmente te importan los "ingresos de la sociedad" en el mediano plazo, entonces vas a tener que tomar medidas que muchas veces no son populares. También vas a tener que entender que, en ese caso, la inflación sería más bien un fenómeno de mercado que un resultado de las decisiones maquiavélicas de un grupo de burgueses malaprendidos. Y vas a tener que actuar en consecuencia.

Que se entienda: estoy 100% de acuerdo con que la inflación es un fenómeno multicausal y que la oferta monetaria no explica todo. Nada más lejos de ser monetarista. Si me apuran, estoy seguro de que en nuestro país la relación dinero-inflación es todavía más débil que en los países desarrollados. Pero esta clase de argumentos anacrónicos y extremos nos llevan a tomar decisiones equivocadas. Me preocupa que el discurso de CFK lo haya escrito la nueva Presidenta del Banco Central.

martes, 8 de septiembre de 2009

El valor presente de la mentira

A veces trato de ponerme en la cabeza de quienes gobiernan (acá y en otros lugares) para entender por qué hacen lo que hacen y, en función de eso, qué es lo que podrían hacer en el futuro. Reconozco que en la Argentina de los últimos años me cuesta un poco. Difícilmente se me hubiera ocurrido que, por ejemplo, íbamos a cambiar deuda de FMI por deuda de Venezuela (una parte, aunque sea), o que íbamos a estatizar los fondos de las AFJP en 15 días. Pero lo que nunca, jamás, ni por casualidad se me podría haber ocurrido era que en cosa de dos años y algo pasaríamos de tener un organismo de estadísticas razonablemente respetable y respetado a tener otro en el que no cree absolutamente nadie, ni dentro ni fuera del gobierno, ni dentro ni fuera del país.

¿Por qué lo hicieron? La mentira llega a tal punto que hasta los propios funcionarios dan a entender (y lo confirman algunos militantes con los que tuve oportunidad de intercambiar ideas) que en realidad se trata de algo así como un fraude patriótico del siglo XXI. Claro. En realidad nos están salvado de pagar un montón de intereses y capital que ajusta por inflación. Ellos no nos quieren engañar a “nosotros”, si fuera por ellos nos dirían toda la verdad, nos comunicarían las estadísticas reales y nos pedirían que nos hagamos los sota frente a “los otros”, los acreedores de bonos ajustados por CER (entre los que se encontraban mayoritariamente las AFJP, que administraban nuestros ingresos del futuro).

El ministro del interior se justifica: cada punto de inflación que reconozcan son, supuestamente, $ 1.500 M que perdemos. Tal vez sea un poco obvio esto que estoy escribiendo, pero si tuviera que explicar por qué creo que decidieron truchar el INDEC a principios de 2007, me inclinaría a pensar que el motivo descansa en un casi-nada-por-ciento en lo que dice Randazzo y en un 100% en cuestiones políticas. ¿Por qué? Por dos razones:

1) ¿Cómo un gobierno que utiliza la redistribución del ingreso como su caballito de batalla puede reconocer que hay una inflación del 25% anual y no se está haciendo nada para frenarla? No puede. Tampoco puede bajar la inflación. Pero si puede ocultarla.
2) Lo que dice el ministro del interior de los $ 1.500 M por punto de inflación es falaz.

El primer punto no necesita explicación. El segundo punto es un poco más controversial y merece algo más de fundamento. Porque es cierto que 1% de $ 150.000 M es igual a $ 1.500 M. Pero tan cierto como eso es que $ 1.500 M a pagar dentro de 40 años no equivalen a $ 1.500 M de hoy. Dicho con un poco más de elegancia, lo que hay que calcular para ver cuánto se ahorra de pagar el gobierno por bajar artificialmente el índice de inflación es el valor presente del diferencial entre los flujos de pago de intereses+deuda con la inflación real y el flujo de pago de intereses+deuda con la inflación dibujada.

Para los que no estén interiorizados con el concepto de “valor presente”, lo único que tienen que saber es que el dinero cambia su valor en el tiempo. Naturalmente, si me dieran a elegir entre pagar $ 100 hoy o pagarlos dentro de 50 años, preferiría hacerlo dentro de 50 años. Más aún, si me dieran la opción de pagar $ 100 hoy o $ 105 en 50 años, preferiría pagar más en 50 años. Esto se puede entender desde diferentes perspectivas. A) En 50 años, la inflación va a hacer que $ 100 no valgan nada (o mucho menos que ahora). B) Si tengo $ 100 hoy, podría ponerlos en el banco por 49 años y al año 50 pagar los $ 100 que tengo de deuda y guardarme los intereses que acumulé en el medio, y hay muchos otros C), D), E), etc. Para actualizar flujos de fondo (en el caso de los bonos, esos flujos no son otra cosa que el pago de interés y de capital distribuidos a lo largo del tiempo) se utiliza alguna tasa de interés representativa del país o empresa que esté involucrado en la transacción.

En el caso de la deuda del gobierno, es tan larga la duration de los bonos ajustados por inflación, que un incremento de $ 1.500 M en su valor nomina realmente no es tanto si se lo mide a valor de hoy.

Volvamos entonces a los motivos que impulsaron la decisión de truchar el INDEC. Supongamos que somos Nestor y estamos parados el 31 de diciembre de 2006 en nuestro despacho de la casa rosada. Viene un colaborador y nos propone cambiar unos numeritos del IPC para ahorrarnos unos mangos. Le preguntamos, muy atinadamente, cuánto dinero nos vamos a ahorrar para calcular el costo-beneficio de la medida. El “beneficio”, en este caso, es el valor presente del ahorro de pagos de deuda y el costo es…. Bueno, todo lo que pasó: no tener estadísticas, no poder pedirle dinero a un organismo internacional, no poder salir al mercado de capitales o salir a tasas demasiado elevadas, etc.

El sirviente de Nestor hace los cálculos pertinentes. Bueno, en este caso el sirviente vendría a ser yo. Hace algún tiempo me tomé el trabajo de relevar todos y cada uno de los bonos que ajustan por CER (tampoco son tantos, che), pasar a un Excel el flujo de pago de cada uno de ellos, separando capital e intereses y, finalmente, calcular el valor actual del pago de capital+interés de dichos bonos con una inflación dibujada y con una inflación real. Ahora, con un poco más de información que en ese entonces, puedo hacer un cálculo más ajustado, aunque necesito hacer tres supuestos:

1) La inflación real estimada: asumo un 22% para 2007, un 20% para 2008 y un 13% para 2009, en todos los casos promediando las estimaciones de consultoras y fundaciones.
2) La tasa de interés, o tasa de descuento: asumo un 15% anual en pesos, similar a la suma de la tasa libre de riesgo más el riesgo país medido por la tasa de CDS de aquel momento)
3) En 2010 el organismo vuelve a medir la inflación real, por lo tanto la diferencia entre la inflación oficial y la real es 0.

Y calculo:

Beneficio de truchar el Indec (teoría del fraude patriótico)

=

Valor presente de pago de capital e intereses de la deuda ajustada por CER real

-

Valor presente de pago de capital e intereses de la deuda ajustada por CER dibujado




Debo reconocer, para ser justo, que el resultado fue bastante más alto de lo que esperaba: $ 13.300 M de beneficio. No obstante, está mucho más lejos de la estimación de Randazzo de los $ 1.500 M por punto robado de inflación. Veamos, entre 2009 (anualizado) y 2006 el INDEC reconoce 28 puntos de inflación, lo que sería algo así como 37 puntos menos que la inflación real. 37 por $ 1.500 M = $ 55.000 M (más o menos, ya que nos tenemos en cuenta que la acumulación de la inflación hace que el incremento en el valor nominal de los bonos sea acumulativo, más a nuestro favor). Es decir, que según el ministro, nos ahorramos $ 42.000 M más de lo que realmente nos ahorramos.

Me niego a pensar que decidimos asumir los costos éticos, económicos, políticos y sociales de no tener instituto de estadísticas solamente para ahorrarnos $ 13.300 M. Prefiero creer que fue todo para no reconocer que, en rigor, “el modelo” no es taaaaan redistribucionista como quieren que pensemos, ya que decidimos aceptar inflaciones anuales superiores al 20% y muy similares a la mediana de inflación histórica de la Argentina de Perón en adelante.

Pero bueno, como diría un muy buen amigo guatemalteco…es lo que hay.